El equipo de @gesor agradece desde ya vuestro aporte, el que nos permitirá seguir creciendo y brindando cada vez más contenido.
| Moneda | Compra | Venta |
![]() |
38.05 | 41.05 |
![]() |
0.05 | 0.35 |
![]() |
7.23 | 9.23 |
![]() |
40.54 | 45.39 |

(escribe prof. Alejandro Carreño T.) Aclaremos, en primer lugar, la palabra “poto”. En algunos países latinoamericanos como Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, significa “nalgas”, según la segunda acepción de la RAE. Y sinónimos suyos, entre otros, son “culo”, “trasero” y “tambembe”. Ahora bien, qué significa en Chile estar “como poto y calzón”. Otra aclaración necesaria para que se comprenda mejor cómo quedaron las relaciones entre ambos mandatarios, luego del encuentro en la Casa Blanca el pasado martes 2 de febrero. Quedaron como una relación de confianza, como la de grandes amigos. Inseparables.
Como dos personas que actúan en complicidad, del mismo modo como el calzón se ajusta al poto. Es cierto, no se conocían más que por los improperios que se lanzaban de un palacio a otro. Pero, se conocieron y se encantaron. Una especie de amor fraterno a primera vista. Y les bastó solo con dos horas. El presidente Donald Trump lo llenó de elogios: “Eres genial”, le escribió en el libro “Trump, the art of the deal”, que el presidente Gustavo Pedro mostró muy complacido en una fotografía. Claro que advirtió que no entendió mucho qué quiso decir con esa dedicatoria: “No entiendo mucho el inglés”, dijo.
Es cierto que Petro no fue recibido con la pompa con que lo fueron Bukele y Milei, pero dada la forma como este primer encuentro terminó, es probable que una segunda visita a la Casa Blanca sea con otra recepción. Después de todo, Trump no tenía ninguna obligación de obsequiarle una tarjeta con una foto de ambos, que el presidente colombiano presentó a la prensa muy orgulloso. La tarjeta tenía la siguiente dedicatoria: “Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia”. Un buen epílogo para el mandato de Gustavo Petro, pues las elecciones presidenciales en su país son el 31 de mayo.
Claro que Trump recibió también sus regalitos y muestras de afecto por parte de su convidado, como un vestido para la primera dama, Melania Trump, hecho por una diseñadora indígena. También café y chocolate elaborado por familias que se acogieron al programa de sustitución voluntaria de cultivos de coca del gobierno colombiano. El protocolo del intercambio de presentes funcionó de maravillas y uno puede imaginarse que incidieron también en la buena onda que se mostraron ambos presidentes. Después de todo, al final, lo relevante es que sea como sea, y se hayan dicho lo que se hayan dicho, la paz es lo que importa.
Atrás quedaron, entonces, las tonteras de Petro que, hasta no hace mucho (septiembre del año pasado), había llamado a los militares estadounidenses a la desobediencia, en un discurso improvisado en un parque de Nueva York, razón por la cual se le quitó la visa. De hecho, para reunirse con su colega, Petro necesitó un visado especial. Y las tonteras de Trump que, a comienzos de enero de este año, luego del secuestro de Nicolás Maduro, había disparado que le “sonaba bien” una intervención similar en Colombia. Y agregó: “Petro es un hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y vendérsela a los Estados Unidos”.
El encuentro en la Casa Blanca aclaró ciertas cosas y, si bien es cierto, es improbable que lleguen a ser grandes amigos, por lo menos tuvieron la diplomacia necesaria para escucharse, plantear sus puntos de vista, buscar acuerdos en beneficio de la buena convivencia, que se traduce en paz y beneficios para ambos países, así como tranquilidad para la región, siempre agitada por conflictos de todo orden.
El encuentro, en definitiva, fue amigable. El tono fue respetuoso y el tiempo, que se estimaba en no más de media hora de conversa, se extendió a más de dos horas. Los extremos se acercaron y hoy el mundo respira algo mejor y más aliviado. Podríamos decir, por lo tanto, que Trump y Petro han iniciado una relación de poto y calzón.
Que no se dañe el poto ni se rompa el calzón.
A los lectores de @gesor que realizan comentarios, en particular a quienes ingresan en la condición de incógnito, no se molesten en hacer comentarios ya no son publicados debido a que no dejan registro de IP ante eventual denuncia de alguna persona que se sienta dañada por ellos.
Igualmente reiteramos lo que hemos escrito en anteriores oportunidades, que pueden referirse con la dureza que se entienda pertinente pero siempre dentro del respeto general y no discriminando ni agraviando, o con expresiones que de alguna manera inciten a la violencia. Los comentarios son una herramienta maravillosa que debemos preservar entre todos.
































