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(escribe prof. Alejandro Carreño T. ) Pero, en una nueva medición realizada por AtlasIntel, contratada por la revista Semana, el balotaje resulta inalcanzable para el candidato de Gustavo Petro, puesto que De la Espriella obtendría 50,3 % de los votos y Cepeda solo el 42,6 %. Una diferencia de 7,7 %.
La encuesta se divulgó luego del triunfo de De la Espriella anunciado por la firma brasileña: “A lo largo de todo el ciclo electoral, desde las consultas hasta la primera vuelta, los datos de AtlasIntel identificaron el ascenso de Abelardo de la Espriella como principal referente de la oposición”, declaró la encuestadora en un comunicado, según el medio chileno La Tercera del miércoles 3 pasado. Pero, claro, las elecciones se ganan en las urnas y no en las encuestas, aunque estas se hayan mostrado muy contundentes en sus pronósticos.
El panorama se ve cuesta arriba para Cepeda, no solo porque las encuestas le sean adversas, sino por la intromisión del presidente Gustavo Petro, quien entró en la contienda electoral ignorando su rol de Presidente de Colombia, y, lo peor para quien gobierna un país, se supone, democráticamente, rechazando los resultados de las urnas, a pesar de lo determinado por la justicia electoral y los observadores internacionales, en cuanto a la transparencia del proceso eleccionario que dio como ganador de la primera vuelta a De la Espriella.
Las declaraciones que comprometen la confianza y credibilidad en el presidente colombiano, tienen que ver con su denuncia de fraude electoral, mencionando irregularidades en un software de conteo de votos en el censo electoral que, a su juicio, modificaron el número de puestos y mesas que generaron cambios en el escrutinio. Pero nunca presentó pruebas a pesar de que dijo que las tenía. Luego, este discurso populista: “Mi compromiso con mi pueblo y el amor a mi país por el que he luchado toda mi vida hace que arriesgue todo al transmitirlo y lo voy a hacer en este momento”.
Bueno, arriesgó y perdió, pues hasta su propio candidato, Iván Cepeda, que en un comienzo lo apoyó, reconoció la transparencia del proceso electoral y validó el resultado. Y los observadores extranjeros fueron también categóricos en sus apreciaciones sobre la transparencia del proceso. La Misión Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Colombia y expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández, afirmaron que se trató de una jornada “cívica tranquila y participativa”.
Por su parte, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE), consideró que Colombia “va a una segunda vuelta tras un proceso electoral transparente y creíble”. Ambas declaraciones recogidas desde CNNEspañol. Además, observa el medio citado, la “Misión de la UE desplegó 143 observadores procedentes de 24 países de la Unión Europea, más Noruega, Suiza y Canadá, que cubrieron 591 mesas”.
Como dije, el presidente Petro arriesgó y perdió. En todo caso, lo importante ahora para el pueblo colombiano y para América Latina, es que las elecciones definitivas del 21 de junio próximo se realicen en un ambiente de paz y espíritu cívico, que signifiquen un proceso electoral limpio y transparente para que las urnas digan la última palabra.
Y, por cierto, que el presidente Gustavo Prieto no ensombrezca la segunda vuelta con absurdas y peligrosas declaraciones, aunque Palacio de Nariño se incline hacia la derecha.
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