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Hoy quiero referirme a un tema que seguramente muchos hemos escuchado nombrar, pero que quizás no todos conocen en profundidad: el fenómeno de El Niño.
¿Qué es El Niño?
Es un fenómeno climático que se produce por un calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Aunque ocurre a miles de kilómetros de nuestro país, modifica la circulación de la atmósfera y termina influyendo en el clima de buena parte de Sudamérica, incluido Uruguay.
Históricamente, cuando se presenta un evento de El Niño, nuestro país suele registrar precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas más elevadas, principalmente durante la primavera y el comienzo del verano.
Según la información difundida por INUMET, el fenómeno ya comenzó a desarrollarse y se espera que vaya fortaleciéndose durante los próximos meses. De consolidarse, sus principales efectos sobre Uruguay se sentirían durante la primavera y el comienzo del verano, aumentando la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal.
Esto no significa que hoy pueda afirmarse cuántos milímetros van a caer ni que vaya a llover todos los días. Lo que significa es que existe una mayor probabilidad de episodios de lluvias intensas y, precisamente por eso, debemos prepararnos con tiempo.
¿Por qué considero importante traer este tema hoy?
Porque hay un hecho que me parece especialmente relevante.
El pasado 25 de junio, las autoridades de INUMET concurrieron al Congreso de Intendentes para presentar un informe sobre el fenómeno de El Niño y sus posibles impactos para nuestro país.
No fue una reunión más. Fue una instancia para brindar información técnica a los gobiernos departamentales y promover la planificación y la coordinación de medidas preventivas ante un escenario que podría traer precipitaciones superiores a lo normal durante los próximos meses.
Si INUMET entendió necesario informar directamente a los diecinueve intendentes del país, creo que también es oportuno que este tema sea considerado por esta Junta Departamental.
Y quiero poner el foco, antes que nada, en las familias que viven en zonas inundables.
No estamos hablando solamente de pronósticos o estadísticas. Estamos hablando de hogares, de vecinos, de personas que cada vez que se anuncian lluvias importantes empiezan a mirar el río, las cañadas y los accesos a sus barrios.
Soriano ya conoce lo que significa enfrentar inundaciones, cortes de caminos, familias evacuadas y localidades enteras pendientes del clima.
Pensar en esas familias debe ser nuestra primera prioridad.
Después, naturalmente, debemos pensar también en nuestros productores rurales, en la agricultura, en la ganadería, en los cultivos de invierno, en la caminería rural y en toda la actividad económica que puede verse afectada por un exceso de precipitaciones.
No vengo a generar alarma.
Vengo a hablar de prevención.
Porque cuando la ciencia advierte sobre un riesgo, nuestra obligación no es esperar a ver qué pasa. Nuestra obligación es prepararnos.
No podemos evitar que llueva. Lo que sí podemos evitar es que la falta de planificación agrave las consecuencias de esas lluvias.
Esperar a que la emergencia esté instalada para recién empezar a actuar nunca es la mejor decisión.
Por eso entiendo oportuno que desde ahora se fortalezca la coordinación entre la Intendencia de Soriano, el Comité Departamental de Emergencias, INUMET, el SINAE, los ministerios competentes y las demás instituciones involucradas.
Revisar los sistemas de drenaje, limpiar desagües, monitorear las zonas inundables, preparar la caminería rural, actualizar los protocolos de respuesta y mantener informada a la población son acciones que pueden hacer una diferencia muy importante.
Ojalá dentro de unos meses podamos decir que las previsiones fueron más optimistas que la realidad. Nadie se va a lamentar por haber prevenido de más. En cambio, todos nos lamentaríamos si, teniendo información científica disponible, no hubiéramos tomado las precauciones necesarias.
Porque la mejor emergencia es la que nunca ocurre. Y cuando no podemos evitar un fenómeno de la naturaleza, nuestra obligación es hacer todo lo posible para reducir sus consecuencias y proteger a nuestra gente.
Solicito que mis palabras sean remitidas al Ejecutivo Departamental, al Comité Departamental de Emergencias, al Instituto Uruguayo de Meteorología, al Sistema Nacional de Emergencias, al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, al Congreso de Intendentes y a la Oficina Departamental del Ministerio de Desarrollo Social.
Muchas gracias.
A los lectores de @gesor que realizan comentarios, en particular a quienes ingresan en la condición de incógnito, no se molesten en hacer comentarios ya no son publicados debido a que no dejan registro de IP ante eventual denuncia de alguna persona que se sienta dañada por ellos.
Igualmente reiteramos lo que hemos escrito en anteriores oportunidades, que pueden referirse con la dureza que se entienda pertinente pero siempre dentro del respeto general y no discriminando ni agraviando, o con expresiones que de alguna manera inciten a la violencia. Los comentarios son una herramienta maravillosa que debemos preservar entre todos.
































