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Patricia Gagliardi, la madre Angelina Solari, la joven nadadora uruguaya de 18 años que ganó el primer oro en estos Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, conoce bien de cerca este recorrido. En la actualidad, mientras su hija continúa su carrera en Estados Unidos, vive la distancia con una mezcla de orgullo y nostalgia.
Los inicios y su compromiso
Angelina comenzó a nadar a los cinco años, junto con su hermana, en el Club Olimpia del barrio montevideano de Colón y, en ese momento, la idea de Gagliardi y su familia no era formar una deportista de alto rendimiento. “No [lo] pensaba como deporte de competencia”, asegura Gagliardi a cou.org.uy, pero reconoce: “la opción de nadar no se negociaba porque tuve un incidente de chica donde casi me ahogo y dije ‘cuando tenga mis hijos, lo primero que van a saber va a ser nadar, y así fue’”.
A los siete años, Angelina empezó a integrar el plantel y los entrenamientos comenzaron a ser por las mañanas. Con el tiempo aprendió las técnicas, los estilos y una rutina que con los años se volvería cada vez más exigente.
Para Gagliardi, acompañar esa evolución significó que la carrera deportiva de Angelina también se convirtiera, en buena medida, en una tarea familiar: los horarios de entrenamiento y las competencias de fin de semana fueron modificando la dinámica de todos. “Tenés que resignar pila de cosas, de reuniones familiares, de cumpleaños, de todo, porque tenés que estar en competencia”, relata.
Sin embargo, detrás de esas renuncias también hubo una manera de entender el deporte. Desde pequeña, Angelina incorporó hábitos y responsabilidades que para otras personas podían resultar difíciles de comprender. “¿Cómo la hacés levantarse a tal hora de la mañana?” o “¿por qué va a un cumpleaños y no come alfajores?”, eran algunos de los comentarios que recibía Gagliardi. Ante esto, su respuesta era clara: “no se está privando, simplemente está eligiendo”.
Su presente en Estado Unidos
Recientemente, la vida de Angelina y de su familia cambió: pasaron de ser cuatro personas en el día a día a ser tres, ya que la joven atleta se fue a Estados Unidos becada por la Universidad de Louisville, en Kentucky.
La posibilidad de ir al país norteamericano surgió de manera inesperada, después de que Angelina participara en el Trofeo de Natación de Brasil, un viaje que le pidió a sus padres como regalo de cumpleaños. “Allí son muy buenas nadadoras y yo quiero medirme para saber a qué altura estoy”, le dijo a su madre.
En aquel torneo, donde la joven obtuvo el récord nacional de 25.64 segundos en 50 metros libres, un representante de la mencionada universidad estadounidense la vio competir y le llamó la atención que estuviera sola, sin su entrenador allí, y que se preparara con recursos mucho más limitados que los que suelen tener las nadadoras en ese tipo de competencias.
Según manifestó Gagliardi, en Uruguay el esfuerzo familiar detrás de un deportista cobra especial relevancia, ya que los viajes son sustentados por ellos. “Cuando tenemos competencias comunes internacionales vamos solos, sin fisioterapeutas, sin masajistas”, ahondó y puntualizó que llevar a un equipo completo es costoso.
Aquel encuentro terminó con una propuesta para que la joven se fuera a Estados Unidos y se terminó concretando cuando Angelina cumplió la mayoría de edad, en abril de este año.
“[Estamos] extrañando mucho, sí. […] Como familia, todos le dimos para adelante, incluida la abuela, porque sabemos que, en lo que está ella, ya había llegado a su techo. Me lo decían los entrenadores: ‘tiene que irse’. Es duro, es bien duro”, reconoce.
El primer oro para Uruguay en los Juegos Suramericanos
En la primera jornada de estos Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, Angelina consiguió la primera medalla de oro para Uruguay en 100 metros estilo libre. “Es una emoción enorme porque es mucho esfuerzo”, dice Gagliardi y agrega que, si bien su hija ya tiene medallas de bronce en campeonatos sudamericanos, “siempre es una emoción enorme” porque el “nivel de las nadadoras” es alto, incluso muchas de ellas son olímpicas.
Consultada acerca de cómo acompaña a su hija cuando las cosas no salen o los resultados no son los esperados, es contundente: “No siempre ganás, siempre va a haber alguien mejor que tú y tu primer rival sos tú mismo”. No obstante, hay algo más que hace más llevadero todo el esfuerzo: Angelina “hace lo que ama” y, entonces, “siempre está contenta”.
Una competencia que no termina con el resultado esperado no significa necesariamente frustración. “Siempre tenés una nueva oportunidad, un torneo nuevo es una nueva oportunidad”, opina la madre de la atleta.
Más allá de las medallas y de lo que pueda suceder con su carrera en Estados Unidos, la madre de Angelina tiene claro que el deporte es solamente una parte de la vida de su hija. Cuando piensa en lo que desea para Angelina, pone por delante su realización personal: “lo deportivo es corto”, sostiene. Por eso, su mayor deseo no está atado a un resultado ni a una competencia. “Que se realice como persona, ya es un ser espectacular, divino”, dice Gagliardi con emoción.
(*) extraído de cou.org.uy
Foto: Francisco Orrego - COU
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